A cambio de nos ver a los Pet Shop Boys venimos al pueblo de nuestro anfitrión Didier (aún no estoy segura de cómo se llama, pero ya averiguaré) a recoger cerezas, a visitar algunos pueblo de Francia y, pues, pasar un rato bastante agradable el la campiña suiza-francesa…
Para alguien que no conoce el campo y no lo vista de manera regular, es todo un espectáculo venir a un sitio tan bonito como es este.
Yo no conocía los árboles de cereza y, mucho menos, había probado cerezas frescas. Son una cosa deliciosa que jamás podré olvidar y, espero, tener la oportunidad de probar de nuevo.
Valió la pena venir para acá y no ir a Luxemburgo… Ver cosas que nunca había visto… Una siesta bajo los árboles… Pet Shop Boys puede esperar para mañana, cuando los vea con mis amigos por primera vez en el Pandemonium Tour…

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